Crítica De Hermanas Malas La Familia Que Mata Junta Quizás

Crítica de Bad Sisters La familia que mata juntos tal vez

Sharon Horgan encabeza una retorcida y cómica versión del thriller de mujeres vengadoras para Apple TV+.

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  • De izquierda a derecha, Sharon Horgan, Eve Hewson, Eva Birthistle y Sarah Greene en "Bad Sisters", que emplea el humor para dar nueva vida a la fórmula de "Big Little Lies". Crédito…Apple TV+

    Un hombre despreciable es encontrado muerto, y las principales sospechosas son un grupo de mujeres que querían proteger a una de ellas de su constante opresión. El asesino o los asesinos acaban siendo revelados; se conduce mucho por una costa pintoresca. Es el escenario de "Big Little Lies", pero "Bad Sisters", que se estrena el viernes en Apple TV+, añade algo nuevo y refrescante a la fórmula: el sentido del humor.

    La escritora e intérprete irlandesa Sharon Horgan, creadora de "Bad Sisters" con Dave Finkel y Brett Baer, ha estado detrás de algunos de los programas más cáusticamente divertidos de la televisión británica de este siglo, como "Pulling" (la estridente amistad femenina) y "Catastrophe" (el caos del matrimonio). A principios de este año, se diversificó, refundiendo "El Resplandor" como una comedia familiar en "Shining Vale" en Starz.

    "Shining Vale" y "Bad Sisters" no remiten a los géneros de terror y thriller de mujeres vengadoras, sino que emplean el humor, de forma estratégica y cariñosa, para dar nueva vida a los géneros. Los 10 episodios de una hora de duración de "Bad Sisters" (basada en una serie belga, "Clan") cuentan una historia seria sobre el daño que se desprende de un hombre enfadado y taimado, pero Horgan y sus colaboradores utilizan las estructuras de la comedia para mantener la energía y mantener nuestro interés, y evitan en su mayor parte las tendencias al moralismo y al melodrama en las que suelen caer este tipo de narraciones.

    El villano de "Hermanas malas" es John Paul Williams (Claes Bang), que trabaja en el departamento de finanzas de un estudio de arquitectura de Dublín. Lo vemos por primera vez en su ataúd en su velatorio, que es donde se nos presentan las cinco hermanas del título: Grace, su sufrida esposa (Anne-Marie Duff), y sus suegras Eva (Horgan), Ursula (Eva Birthistle), Bibi (Sarah Greene) y Becka (Eve Hewson).

    Las circunstancias de la muerte de John Paul se nos ocultan hasta el final de la serie, pero sabemos que se ha dictaminado que fue un accidente porque Tom (Brian Gleeson) y Matt (Daryl McCormack), un par de hermanastros un poco insensatos que son dueños de una pequeña y fallida agencia de seguros, se han propuesto demostrar lo contrario. Si pueden demostrar que fue un asesinato, no tendrán que pagar la póliza de seguro de vida que tiene Grace.

    Su progreso a trompicones pero con cabeza de chorlito – son como primos de baja estofa de Edward G. Robinson en "Double Indemnity" – es uno de los ingeniosos recursos narrativos de la serie. La investigación que llevan a cabo es extraordinariamente eficaz, en gran medida porque nadie se toma demasiado en serio lo de hablar con ellas, y el público siempre va un paso o dos por delante a la hora de recomponer los hechos que van descubriendo.

    Tom y Matt nos guían involuntariamente a través de la historia más amplia, en la que los continuos flashbacks ilustran lo horrible de John Paul y las medidas cada vez más nefastas que toman las hermanas como respuesta. Cada hermana demuestra tener su propia razón para quererlo muerto, lo que complica la narración y llena los 10 episodios. La más barroca de estas subtramas implica la pérdida de uno de los ojos de Bibi, lo que obliga a Greene a llevar un parche ocular de aspecto pirata que constituye un ingenioso chiste visual en sí mismo.

    Las artimañas y las revelaciones tardías hacen que "Hermanas malas" sea un bosque de spoilers, sobre los que quizá se pueda decir sin temor a equivocarse que las cuñadas se encuentran dispuestas a contemplar el asesinato y que Juan Pablo demuestra, a través de una serie de desventuras espeluznantes en su naturaleza y de slapstick en su forma, ser cómicamente indestructible, justo hasta que no lo es.

    Más allá de la inteligente construcción y los agrios diálogos, sobre todo en los episodios (cuatro de 10) escritos o coescritos por Horgan, "Bad Sisters" triunfa porque las cinco actrices protagonistas nos convencen de que son una unidad familiar, a veces para lo malo pero casi siempre para lo bueno. Los personajes son tipos -Eva, fuerte y sobreprotectora; Bibi, enfadada; Becka, huidiza pero sensata-, pero los intérpretes los distinguen y nos hacen sentir su feroz devoción mutua.

    Es particularmente buena Duff en el difícil e ingrato papel de Grace, que se queda con John Paul a pesar de ser iluminada con gas, degradada y controlada; sería fácil descartarla y desvincularse del espectáculo, pero Duff nos mantiene con ella, mostrando las capas de inseguridad, miedo y devoción honesta que dan sentido al personaje.

    Sin embargo, la verdadera clave del espectáculo es la interpretación de Bang, que logra una hazaña aún más impresionante con John Paul, retratando con maestría su carácter fantasmal y haciéndolo al mismo tiempo absolutamente humano, sin caer en ningún momento en la caricatura. La sociopatía de John Paul es, con algunas excepciones, una cuestión de malevolencia conversacional y de maniobras tácticas más que de violencia física, y Bang ejecuta sus ataques con la alegría autocomplaciente de un virtuoso infantil; en lugar de jugar a la monstruosidad o al desamor, pone un brillo en los ojos de John Paul y una pizca de incertidumbre bajo su bravuconería, y no puedes quitarle los ojos de encima.

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